Recuerda. El objetivo no es “contarlo todo” sino llamar la atención sobre aquellos aspectos que consideráis más importantes para el aprendizaje del tema, argumentando por qué lo son y cuáles son las claves para comprenderlos.
  1. Define la estructura básica.
    Una vez que has seleccionado los contenidos que quieres tratar divide 20 diapositivas entre la cantidad de apartados. Si fueran cinco, 20/5 = 4 diapositivas para cada apartado. A partir de este reparto inicial revisa la importancia que quieres que tenga cada punto en tu exposición y, si lo ves conveniente, suma una diapositiva al que sea más importante quitándosela a los de menos relevancia.
    Y ahora selecciona qué punto de cada apartado le asignas a cada diapositiva. 1 diapositiva = 1 mensaje o idea.

  2. Redactad el texto del “discurso” que vais a realizar en cada una de las 20 diapositivas.
    Deben ser frases cortas y directas, fáciles de entender.

  3. Busca o diseña las 20 imágenes o gráficos que van a acompañar vuestro discurso.
    Deben ser imágenes creadas por el equipo o con licencia de utilización pública.

  4. Las diapositivas deben ser muy visuales.
    En el fondo, las diapositivas ocupan un papel secundario respecto de tu discurso. Solo son un decorado. ¡Y un decorado no tiene texto! Aligera de texto tus diapositivas tanto como te sea posible. Y cuando ya lo hayas reducido al mínimo, revísalo y vuelve a quitar todo lo que sea prescindible. Procura que las imágenes aporten información.

  5. Utiliza el pase automático de diapositivas
    Insisto. Las diapositivas juegan un papel secundario. Lo mejor es que te olvides de ellas durante la presentación. Los programas de presentaciones digitales permiten automatizar la transición entre diapositivas fijando el intervalo de tiempo para cada una (20 segundos en este caso).

  6. Ensaya y haz la presentación de memoria
    La improvisación no tiene cabida en este formato. Es necesario elegir las palabras exactas para ocupar justo el tiempo necesario y controlar el ritmo de exposición. Estar mirando la pantalla para saber cuándo pasa la siguiente diapositiva, además de ser muy poco elegante porque no estás mirando al público, es prueba de que te lo has preparado muy poco.
    Y sólo hay una forma de hacerlo: ensayar, ensayar y ensayar.
    Apréndete el texto de memoria (sólo son 6 minutos). Pero no recites. Interioriza la historia que cuentas: las palabras, los distintos ritmos y las pausas que te conviene usar, los cambios de entonación. Gesticula. Transmite.